Hay escapadas que se viven dentro de casa… y otras que piden salir a caminar.
El Valle de Ricote es un pequeño paraíso escondido en el corazón de Murcia. Un lugar donde el río Segura serpentea entre huertas centenarias, palmerales y montañas, dibujando paisajes que parecen sacados de otro tiempo.
Y lo mejor: para disfrutarlo no hace falta ser un senderista experto. Aquí, las mejores rutas son las que se hacen sin prisa, parando a respirar, a mirar y a hacer fotos.
Hemos preparado una selección de 6 rutas sencillas para que, durante tu estancia en Entre Limoneros, descubras este valle a tu ritmo. En familia, en pareja o con amigos.
1. Ruta de las Norias de Abarán
Distancia: 4 km aprox. · Dificultad: muy fácil · Ideal para: familias con niños
Imagina un paseo llano, junto al río, entre frutales y huertas. Y, de fondo, el sonido del agua moviendo las norias centenarias.
Esta ruta recorre el legado morisco de Abarán a través de cinco norias que aún siguen en funcionamiento. La más famosa, la Noria Grande, está considerada la noria más grande de Europa en funcionamiento: casi 12 metros.
Es un plan perfecto para una mañana tranquila. Sin pendientes, sin complicaciones. Solo hay que dejarse llevar.

2. Senda de los Moriscos – Huerta de Ricote
Distancia: 7 km aprox. · Dificultad: moderada · Ideal para: quien quiera sumergirse en la historia del valle
Si solo pudieras hacer una ruta en el Valle de Ricote, probablemente sería esta.
La Senda de los Moriscos sale del pueblo de Ricote y recorre la huerta tradicional, esa que cultivaron los últimos árabes que vivieron en España. Pasarás por antiguos lavaderos, acequias todavía vivas y rincones donde el tiempo parece haberse parado.
Es un paseo con alma. Cada curva del camino cuenta algo. Y al final, te vas con la sensación de haber caminado por un libro de historia abierto.
3. Mirador del Alto de Bayna y Azud de Ojós
Distancia: corta · Dificultad: fácil · Ideal para: amantes de las vistas y la fotografía
Hay miradores bonitos. Y luego está el Alto de Bayna.
El periódico El País lo eligió como uno de los miradores más espectaculares de la península, y basta llegar hasta su pasarela flotante para entender por qué. A tus pies, el embalse del Azud de Ojós, las montañas y el valle entero abriéndose como un abanico.
Es una de esas rutas en las que el camino es corto, pero lo que ves se te queda dentro mucho tiempo. Es el mirador perfecto para ver el atardecer.

4. Ruta de los tres pueblos: Ojós, Ulea y Villanueva del Río Segura
Distancia: sencilla y circular · Dificultad: fácil · Ideal para: un día completo de paseo
Tres pueblos. Tres miradores. Un solo paisaje inolvidable.
La ruta arranca en Ojós, considerado uno de los pueblos más bonitos (y más pequeños) de la Región de Murcia. Sus calles llenas de flores, su lavadero antiguo y su famoso puente colgante son la primera postal del día.
Después, el sendero enlaza con Ulea, donde merece la pena subir al Mirador del Corazón de Jesús, y finaliza en Villanueva del Río Segura, conocida como “el balcón del valle”.
Una ruta pensada para ir parando, comiendo en alguna terraza y volver con la cámara llena de fotos.
5. Cañón de Almadenes (Cieza)
Distancia: variable según el tramo · Dificultad: fácil en su recorrido inicial · Ideal para: los que buscan paisajes que impresionan
Si hay un lugar que sorprende a todo el que lo visita, es este. El Cañón de Almadenes es una garganta natural donde el río Segura se encajona entre paredes de roca caliza de hasta 150 metros de altura. Un paisaje que parece de otro continente y que, sin embargo, está a apenas media hora de la casa.
Para una experiencia sencilla, lo ideal es hacer el tramo inicial hasta los miradores. No necesitas más para quedarte sin palabras.
A mitad de camino, además, se encuentra la Cueva de la Serreta, con pinturas rupestres del Paleolítico (visitable con reserva previa en el Ayuntamiento de Cieza).
6. Sendero del Río Segura y Parque de las Cuevas (Blanca)
Distancia: corta · Dificultad: muy fácil · Ideal para: un plan a última hora desde la casa
Esta es nuestra ruta más cercana. Y una de las más especiales.
A apenas unos minutos de Entre Limoneros, el sendero recorre la orilla del río Segura a su paso por Blanca, pasando por el puente de hierro, las vistas al castillo y el curioso Parque de las Cuevas: antiguas viviendas excavadas en la roca que forman parte del patrimonio del pueblo.
Es el plan perfecto para una tarde tranquila. O para esos días en los que apetece caminar un rato sin coger el coche para nada.
Si quieres saber más sobre este pueblo, te lo contamos todo en nuestro artículo Qué ver en Blanca: escapada desde Entre Limoneros.
Después de la ruta… vuelve a casa
No hay nada como volver de un paseo, descalzarse y disfrutar del silencio.
En Entre Limoneros encontrarás justo eso: una casa rural privada, con piscina, terraza y los espacios que necesitas para descansar después de un día de naturaleza. Sin compartir con nadie. Solo tú, los tuyos y el Valle de Ricote.


