Qué ver en Blanca (Murcia): lugares con encanto cerca de Entre Limoneros

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A tan solo cinco minutos en coche de Entre Limoneros se encuentra Blanca, uno de esos pueblos que parecen detenidos en el tiempo. Rodeada de montañas, huertas y el curso tranquilo del río Segura, esta pequeña localidad del Valle de Ricote combina historia, arte y naturaleza en cada rincón.

Perderse por sus calles encaladas, visitar el castillo en lo alto, disfrutar de una comida con vistas al río o descubrir la Fundación Pedro Cano son solo algunas de las experiencias que hacen de Blanca una visita imprescindible durante tu estancia.

Si te alojas en Entre Limoneros, este encantador pueblo es una de las excursiones más fáciles y gratificantes que puedes hacer: cercana, tranquila y perfecta para conocer el alma del valle murciano.

1. El casco antiguo y la Iglesia de San Juan Evangelista

El corazón de Blanca está formado por calles estrechas, fachadas encaladas y pequeños balcones llenos de flores.
En el centro se alza la Iglesia de San Juan Evangelista, construida sobre una antigua mezquita. Su mezcla de estilos refleja la historia del pueblo y el paso del tiempo entre culturas.

Te recomiendo dejar el coche y perderte por las calles del casco viejo. Descubrirás rincones con sombra, pequeñas plazas y cafés donde disfrutar de un descanso antes de seguir explorando.

2. El Castillo de Blanca y el mirador de la Virgen

Desde lo alto del pueblo se alza el Castillo de Blanca, de origen islámico.
La subida, aunque corta, ofrece vistas espectaculares del Valle de Ricote y del curso del río Segura que serpentea entre huertas y montañas. Cada parada en el camino es una oportunidad para contemplar el paisaje y respirar aire puro.

Un poco más arriba, siguiendo el mismo camino, se encuentra la ermita y mirador de la Virgen de Blanca, uno de los puntos más emblemáticos del municipio.
Desde allí se domina todo el valle: los campos de limoneros, el río, los pueblos cercanos e incluso las sierras que cierran el horizonte.

Es un lugar perfecto para visitar al atardecer o al amanecer, cuando la luz tiñe de dorado las montañas. Ver caer el sol desde el mirador y regresar después a Entre Limoneros es una experiencia que resume la esencia del valle: paz, belleza y silencio.

3. El río Segura y su paseo fluvial

El río Segura atraviesa Blanca y regala uno de sus rincones más bonitos: un paseo tranquilo entre vegetación y agua donde desconectar del todo.
Podrás ver patos, disfrutar del sonido del río y, si hace buen tiempo, acercarte a zonas donde descansar o incluso mojar los pies.

Un plan perfecto para quienes buscan naturaleza sin grandes desplazamientos desde la casa rural.

4. Fundación Pedro Cano: arte con raíces murcianas

En Blanca también hay espacio para el arte.
La Fundación Pedro Cano alberga la obra del reconocido pintor local y ofrece exposiciones permanentes y temporales en un edificio moderno, abierto y lleno de luz.

Es una parada imprescindible si te gusta la pintura o simplemente quieres conocer la parte más cultural del Valle de Ricote.

5. Tradición y fiestas: los encierros de Blanca

Cada agosto, Blanca celebra sus famosos Encierros de San Roque, una tradición con más de tres siglos de historia que atrae a visitantes de toda la región.
Aunque si viajas fuera de esas fechas, el pueblo mantiene siempre su ambiente acogedor, con bares, terrazas y productos locales que reflejan su identidad rural.

6. Gastronomía local y productos de la huerta

En los alrededores de Blanca podrás encontrar miel artesanal, pan de leña, vino del valle o frutas recién cogidas.
Nada mejor que llevarte algunos de estos productos de vuelta a Entre Limoneros y disfrutarlos en la terraza, con una copa de vino al caer la tarde.

7. La Ruta de los Puentes Colgantes de Ojós

A muy pocos minutos de Blanca se encuentra Ojós, otro de los pueblos más pintorescos del Valle de Ricote.
Entre ambos municipios se extiende una de las rutas más bonitas y fotogénicas de la zona: la Ruta de los Puentes Colgantes.

Este recorrido sigue el cauce del río Segura, cruzando varios puentes de madera suspendidos sobre el agua y rodeados de un paisaje de huerta, palmeras y montañas. Es una caminata sencilla y apta para todos los públicos —ideal para hacer en pareja, en familia o simplemente para disfrutar del entorno.

El trayecto completo puede hacerse en menos de una hora, aunque merece la pena detenerse para hacer fotos o descansar junto al río.
Durante el otoño, los colores de la vegetación y la luz suave convierten el paseo en una experiencia especialmente mágica.

Si te alojas en Entre Limoneros, puedes llegar al punto de inicio de la ruta en apenas diez minutos en coche. Es una excursión perfecta para una mañana tranquila o una tarde de desconexión antes de volver a la casa rural a relajarte junto a la chimenea.

8. Blanca desde Entre Limoneros

Una de las ventajas de alojarte en Entre Limoneros es precisamente su ubicación:
en apenas unos minutos puedes pasar del silencio del campo al ambiente animado de un pueblo lleno de vida.

Visitar Blanca te permite sumar cultura, gastronomía y naturaleza a tu escapada, sin renunciar a la calma y el confort de la casa rural.

Blanca, una visita imprescindible durante tu estancia

Si buscas planes tranquilos, paisajes únicos y autenticidad, Blanca es una visita imprescindible durante tu estancia en Entre Limoneros.
Un paseo por su casco antiguo, una visita al castillo o una tarde junto al río bastan para enamorarte del espíritu del valle.

Reserva tu escapada, prepara la cámara y ven a descubrir este pequeño tesoro del interior murciano.